Seguro que conoces a muchas personas que no acuden al dentista ni para realizarse una limpieza dental profesional. Creen que con un cepillado diario y un enjuague bucal ya pueden mantener unos dientes sanos… pero se equivocan.

Claro que hay que mantener un cepillado diario, pero también hay que complementar esta rutina con revisiones regulares al dentista y con la realización de una limpieza dental profesional de vez en cuando. Si solo te interesa el dentista cuando te sangran las encías o sientes molestias, ya es tarde para solventar cualquier problema bucodental porque el daño ya está hecho.

Las ventajas de la limpieza dental profesional

La ventaja principal es la prevención oral ante cualquier problema que pueda estar surgiendo. Con el paso del tiempo, los dientes tienden al desgaste, pierden su color blanquecino y para evitarlo, una higiene bucal regular es la solución perfecta.

Pero, además, tiene otros beneficios para la salud bucodental que enumeramos a continuación:

  • Solución estética. Los alimentos y las bebidas manchan los dientes, sobre todo el café, el té, el vino, el chocolate… La limpieza dental devuelve el tono natural de los dientes eliminando las manchas causadas por la alimentación.
  • Prevención. Una visita regular al dentista ayuda a prevenir enfermedades bucales. Si estamos desarrollando alguna enfermedad o cúmulo de bacterias, posible caries o cualquier otro síntoma reseñable, el odontólogo se dará cuenta y podremos poner una solución antes de que sea demasiado tarde.

 

Un proceso sin dolor

La limpieza dental profesional es un proceso totalmente indoloro en el que se realiza una profunda higienización de los surcos gingivales y los espacios interdentales. Aunque nos cepillemos con frecuencia, el sarro tiende a acumularse en estas cavidades dentales y la limpieza es la solución más efectiva para erradicarlo.

Pero recuerda que los resultados de la limpieza dental profesional no duran para siempre, por lo que hay que reforzar otros tipos de higiene bucodental, como pueden ser la higiene interproximal con cepillos adecuados y la limpieza de la lengua, algo que solemos olvidar con frecuencia y que forma parte de la salud bucodental.