Siempre os recordamos que la edad apropiada para hacer una primera visita en el dentista, en el caso que no se haya ido aún, son los 6 años.

A esta edad comienza a salir la primera muela permanente y que nos acompañará toda la vida (si la cuidamos).

Es cuando estas primeras muelitas definitivas están en boca es el mejor momento también para hacer una revisión con el ortodoncista. La ortodoncia es la especialidad de la odontología que se encarga de corregir la mala posición de los dientes.

A esta edad en que los niños están en pleno crecimiento podemos detectar problemas de malaoclusión de manera muy temprana y justamente; aprovechando la misma fuerza de crecimiento y que sus huesos son “moldeables” podemos corregirlos con la ayuda de aparatos muy fáciles y cómodos de llevar.

A excepción de algún aparato para paladar que tiene que ser fijo la mayoría de aparatos a esta edad son de quitar y poner lo que les permite comer de todo y practicar deporte con tranquilidad.

Una vez acabado el periodo de crecimiento o cuando empiezan a hormonar este tipo de tratamiento con aparatos de quitar y poner ya no es recomendable porque no obtendremos el resultado esperado.

Pero, son efectivos?

Todavía hay mucha desconfianza en este tipo de tratamientos o doctores de la vieja escuela que recomiendan que antes de poner una ortodoncia tienen que haberse caído todas las piezas de leche. Esto es un mito completamente falso. Por suerte la investigación avanza y hoy está demostrado que determinados problemas detectados a tiempo se pueden corregir simplemente en un periodo corto con el aparato adecuado en edad de crecimiento.

La base de la ortodoncia preventiva es aprovechar los movimientos de crecimiento, que los huesos aún no son duros y corregir malos hábitos.(chuparse el dedo, colocar mal la lengua…etc) Está claro que el mal hábito hay que corregirlo a la vez q hacemos el tratamiento porque sinó cuando quitemos el aparato nos volverá a surgir el problema.

Es en estos casos en que la ayuda de aparatos no es suficiente sino que necesitamos educar al paciente en que sea consciente de que es lo que hace mal para corregirlo.

Pero en general, con un buen diagnóstico y con una buena información el esfuerzo es recompensado y en la mayoría de casos evitamos tener que llevar una ortodoncia fija con brackets, que siempre es más incómoda aparte de que corregimos una estética y evitamos mandíbulas desviadas, mentones protuberantes y maxilares demasiado avanzados que luego no se pueden corregir más que pasando por un quirófano.