Hay pacientes que se sorprenden cuando con solo echarles un vistazo les decimos que aprietan los dientes.

Algunos son conscientes y otros son escépticos y no se dan cuentan de que lo hacen.

¿En qué notamos que un paciente aprieta los dientes?

Hay varios signos que nos llevan a esta conclusión:

Dientes desgastados

Músculos de la boca tensionados

Absorción de las encías

Dientes con forma de sierra

Hipersensibilidad

Dolores de cervicales y de cabeza continuos

El ritmo de vida que llevamos y el no saber liberar tensiones son las primeras causas de apretar los dientes o hacerlos chirriar.

Pero no siempre todo es culpa del estrés; hay otros factores que también nos pueden llevar a este hábito tan dañino para nuestra salud como puede ser: la manera de morder, una mala posición de los dientes o incluso la postura que adoptamos al dormir.

Por eso cada paciente hay que evaluarlo individualmente y analizar cuál es la causa de su bruxismo que es como técnicamente denominamos al apretar los dientes.

Una vez evaluado al paciente el remedio más común ante este problema es poner al paciente una férula oclusal.

Hay de diferentes tipos de férula dependiendo el problema que vayamos a tratar: férulas blandas, rígidas, de dimensión vertical…etc.

Será nuestro dentista quién decidirá qué tipo de férula es la mejor.

La férula de relajación muscular es de material acrílico duro. Se suele colocar en el maxilar superior ya que es más estable y es más difícil que se rompa.

El paciente debe llevarla todas las noches pero si es consciente de que aprieta en otras situaciones durante el día también la puede llevar.

Es importante que el paciente que lleva férula de descarga acuda a sus revisiones anuales con ella para que el odontólogo pueda verificar que la férula está en buen estado y está realizando bien el objetivo para la que fue diseñada.

La férula de descarga hará que no desgastemos nuestros dientes y así disminuir el riesgo de perderlos de forma temprana.