Igual que la sonrisa es el espejo del alma; el aspecto de nuestras manos también muestran mucho de nuestra personalidad.

Es un hábito que se inicia en la infancia por ansiedad o simplemente aburrimiento.

Con los años hay quien logra dejar el hábito pero muchos adultos lo siguen haciendo sobre todo hombres.

Demás es sabido que las uñas atrapan todo tipo de suciedad y al mordérnoslas estamos introduciendo todo tipo de bacterias y hongos en nuestro organismo.

Pero hay otras consecuencias menos conocidas y que pueden ser más graves, a parte del mal aspecto que dan las manos con las uñas deformadas.

En niños éste hábito puede derivar en un mal crecimiento de los maxilares que para corregirlo es necesario colocar aparatos de ortodoncia mientras aún el niño esta en fase de crecimiento.

En adultos que llevan años con este hábito puede ocasionar:

Desgaste de las piezas dentales

Daños en el esmalte

Sensibilidad

Ulceras en las encías

Acortamiento de los dientes centrales

Malaoclusión

Dolores articulares en la mandíbula y en la articulación temporomandibular

Para todo tenemos tratamiento: coronas de cerámica, tratamientos desensibilizantes e incluso en algunos casos es necesario poner ortodoncia.

Pero lo primero que hay que hacer es dejar este feo hábito y si tienes hijos evitar por todas las maneras que empiece a morderse las uñas y evitar todas estas consecuencias que puede traer esta mala costumbre.