El cáncer oral es una enfermedad fácil de detectar y de tratar en sus primeros estadios aunque se convierte en una enfermedad mortal en la mayoría de los casos porque su detección se realiza demasiado tarde.

Como siempre, recordamos que hay que realizar una revisión anual de nuestra boca por el bien de nuestra salud dental, aunque desgraciadamente vence más el miedo y cuando vemos que un gelocatil machacado, el coñac, el agua de sal.. y mil trucos caseros, que por cierto no sirve ninguno, no nos quita el dolor; es entonces cuando decidimos acudir al dentista.

En una revisión rutinaria se puede detectar el cáncer oral, por lo que si aparece cualquier llaga, bulto, mancha blanca o roja, dureza, dolor al hablar o anomalía en su boca que no desaparezca en un periodo de quince días, lo mejor es acudir al dentista que le guiará en qué es lo mejor a hacer en cada caso.

Para prevenir esta enfermedad lo mejor es llevar una vida saludable, realizar una revisión en el dentista como mínimo una vez al año, y evitar el consumo habitual de alcohol y de tabaco. La unión de estos dos factores causan la mayoría de los  cánceres orales ya que el alcohol abre las mucosas de la boca permitiendo que las sustancias nocivas del tabaco penetren en el organismo.

En conclusión para evitar grandes problemas ante cualquier duda lo mejor es acudir siempre a su dentista de confianza que conoce la anatomía de su boca y ante cualquier trastorno sabrá darle un buen consejo.