El bruxismo es el hábito de apretar y rechinar de los dientes.

Puede darse tanto de día como de noche y puede ser consciente o inconsciente.

El bruxismo en los niños suele aparecer entre los cuatro y seis años, pero normalmente desaparece con el paso de los años cuando salen las muelas y dientes definitivos.

Tipos de bruxismo:

  Bruxismo céntrico: el niño aprieta los dientes fuertemente cuando duerme

  Bruxismo excéntrico: el niño realiza un movimiento anormal de la dentadura que origina el    “rechinar de los dientes”.

Todavía no se conocen las causas exactas del bruxismo pero se relacionan con ansiedad, estados de estrés emocional, la postura de dormir o parásitos intestinales.

El bruxismo puede mejorar haciendo que el niño no haga  actividades que le exciten antes de ir a dormir, un baño relajante por la noche o cambiarle de posición mientras duerme si se le oye rechinar los dientes.

 Hay casos en los que aparece dolor de cabeza, sensibilidad dental, excesivo desgaste de las piezas dentales o incluso sangrado de encías. En estos casos hay que acudir al pediatra quien decidirá el tratamiento a seguir por el niño.